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Aquel pequeño universo de unas pocas manzanas a las cuales yo tenía acceso, era un borrador del mundo. Por ese entonces pensaba que aquel era un lugar donde se había detenido la vida.Todo allí estaba quieto.
Todo era ni, ( ni no, ni si). Creía que a nadie le pasaban cosas. Que todo se mantenía igual, porque por allí no pasaba el tiempo. Tanto es así, que a veces sentía que era el mismo día siempre, pero que se repetía.
Lo único que cambiaba en mi vida era lo que leía. Pero no era cierto. Ahora que pasó el tiempo todo lo que recuerdo me cuenta historias que podrían estar en cualquier cuento.
Recuerdo, por ejemplo, las pequeñas miserias de Doñamaría, Donnino y su hijo Guido. Doñamaría abría y cerraba su vida con la cortina metálica del almacén-bar, mientras Donnino simulaba trabajar con la chatita trayendo y llevando la mercadería cuando en realidad disfrutaba sexo y libertad. Y Guido, ¡pobre Guido!, llegó a la universidad con la misma bicicleta oxidada con que repartía los pedidos. Y una vez recibido de ingeniero permaneció en el almacen-hogar luchando con su anciana madre diabética que se servía las ginebras de desayuno con los borrachos del lugar.
También recuerdo a Don Domingo. El era un joven albañil (con muchos hijos ya en su familia) cuando vinieron a buscarlo para integrar el ejército. No quiso ir y se escondió en la montaña. Estuvo más de un año escondido hasta que pudo volver. Al volver a su casa se encontró una hijita nueva: Franca. Decidió alejarse de su mujer, castigarla, y escapar a la vergüenza en el pueblo. Después de un tiempo sintió lástima. Y en tandas se trajo a toda su familia con él, mientras agregaba habitaciones a la casa. Cuando lloraba su vino siempre decía que Franca era su debilidad, la más querida, tal vez por ser la hija adoptada, o quizás porque le representaba la libertad.
Recuerdo otros, tantos otros más, todos con historias escondidas. En aquél refugio viví de los nueve a los dieciocho años. Posiblemente los más importantes de mi vida.
Pero recién ahora comprendo que aquello era un volcán, con un jardín arriba, como lo es casi todo lugar…
Como les contaba a quienes cuentan cuentos sería muy injusto que me guardara ciertos recuerdos.
En este lugarcito del mundo, ni muy lejos ni muy cerca del infierno o del cielo, me pasaba las siestas del verano, debajo de un árbol, navegando novelas y sudando silencio. Las siestas eran como si se parara el mundo. Allá todo se quedaba quieto.
En ese paisaje inmóvil, algunas veces, una figura blanca, delgada, con los rubios cabellos sueltos, atravesaba el cuadro cantando a voz en cuello. Iba como hipando desparejo en su bicicleta amarilla, a veces con una amplia falda llena de flores, otras, enfundada en negros pantalones. No era joven, y no le importaba. Era la única mujer del lugar que se atrevía a andar en bicicleta a esas horas. La única que se atrevía a cantar por la calle, a provocar con su ropa sin prejuicios; ¡o a fumar!
Vivía cerca. Tenía un hermoso chalet, escondido entre muchos árboles en medio de un parque que solamente tenía cesped. No sembraba lechuga ni perejil, no trabajaba ni en una fábrica ni en su casa y tenía un marido que algunas veces viajaba por meses enteros.Y por temporadas hacía fiestas de todo el fin de semana,en fin, ella era el ejemplo de lo que era ser una mujer feliz. Asi pensaba yo hasta que supe lo que les voy a decir.
Erika era como su esposo, escapada de la Alemania nazi. Ella era polaca, y según contaba en sus tristes noches borracha, había salvado su vida gracias a que ese alemán, su esposo, viéndola tan hermosa la sacó de la prostitución por la cual sobrevivía, la hizo su amante, y ya aquí ,finalmente su esposa, después de mucha vida compartida. Sin embargo, esto que parece un cuento de hadas, no lo fue nunca. El esposo, tenía muchos días negros, donde los demonios de la guerra y la bebida se mezclaban, y entonces le daba tremendas palizas. La dejaba fuera de la casa, sangrante, por uno o más días, hasta que se le pasaba. Los vecinos tuvieron que llevarla más de una vez al hospital donde se recuperaba como podía hasta que volvía, a veces la traia él , otras sola,con una pequeña valija.Pero en cuanto estaba bien,comenzaba a cantar.De nuevo en las siestas, era toda actividad, en su bicicleta iba y venía encargando o comprando, al rayo del sol, con mechones de pelo escapándose de la redecilla. Para ella las siestas no eran para dormir.Cuando no cantaba, sonreía. Siempre traté de imaginar de qué se acordaba que la hacía reir”
Erika, no tuvo hijos, todos sus familiares estaban muertos. Un día su esposo también se murió y por lo que supe, ella vendió todo para volver a su tierra,pero antes de hacerlo se murió.Deben estar en algun lugar del cementerio hechos polvo sus tristes huesos.
Hace cincuenta años de sus ráfagas de sol y estoy segura de que no la tiene nadie en el recuerdo.Pero yo la sigo viendo, canta y gira la cadena .Era el paisaje de la felicidad, porque ya había salido del infierno.
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Quienes cuentan cuentos cuentan muchas historias, yo quiero que conozcan las mías porque un día se me van a olvidar.
Y ya que son ciertas, no es justo para ellas que no sobrevivan a mis recuerdos…
“Donrafalino”
Cuando era niña, ( que lo fui )pasé de pleno centro de la ciudad a un lugar muy tranquilo de las afueras, donde apenas se desperezaban unas dos o tres casas por manzana.
Jardines y quintas de verduras se enredaban en un extraño damero
¡Y las siestas en el verano! Eran una toalla caliente que te envolvía el cerebro.
Me tiraba sobre el pasto, debajo del árbol de la puerta. Alguna novela, y era mucho más que estar dormida. Los sueños se te caían encima.
La angosta calle de tierra reseca donde los carros araban recorridos apenas me separaban de Don rafalino, nuestro vecino de enfrente.
El también se quedaba quieto, sentado en un banquito, tarareando sonidos…entrecerrando los ojos. Hasta que comenzamos a hacer nuestra casa, había sembrado nuestra tierra, como la de otros muchos vecinos, y luego vendía la acelga, la lechuga, el tomate, las chauchas, o el pepino.
Tanto mirar la tierra y cavarla, tan poco levantar la cabeza, definitivamente lo habían torcido. Solamente estando sentado en su banquito se lo veía de frente. Demasiado sol, le había quitado el color al pelo, y los ojos celestes ya eran grises. Cuando no tenía una azada, el bastón que el tallaba, lo sostenía pero no lograba ponerlo derecho. Todo El era un gran signo de pregunta. Aunque El no se preguntara nada.Vestía de blanco, pantalones con tiradores, y una limpia camisa de largas mangas arremangadas. Y su sombrero de paja.
Yo era muy chica, pero cuando lo miraba presentía que era uno de los últimos verdaderos campesinos que quedaban. Apenas una hora descansaba, luego arrastrando el banco, volvía a sus terrenos. Siempre rezando alguna canzoneta italiana comenzaba con el riego, escarbando los pastos o sesgando recuerdos.
Fueron muchos los días, verano, invierno en que yo lo miraba arrastrando con la espalda soles o truenos. Hasta que un día, no se lo vio más. Pero nunca lo vino a llevar alguien al cementerio.
Donrafalino debe haberse ablandado con tanto riego. Vio que los pies se le enterraban y alguna noche de esas que se transpira hasta el alma, se habrá deshecho. Habrá clavado la cabeza en la tierra, (ya casi llegaba), y acostado en algún canal, con el agua en la cara, sin darse cuenta, se habrá muerto.
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martes 12 de enero de 2010
La costurera de mi vida…
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Amigo, no te quiebres,
refúgiate en tus hijas, en tus seres queridos,
porque tú eres el leño ,que sostiene ese nido .
Ya ves, que le toca al mejor,
al más fuerte, o al que menos lo espera.
De cualquiera a cualquiera, ¡es tan loco el destino!
no te quiebres, mi amigo , yo también lo he vivido
Ahora, solo te queda…fortalecer la espalda para cargar mejor
el dolor y el dolor …
todo gira y da vueltas, aquello que se da,
volverá .
y aunque nadie lo sepa, los que “están y no están”
pueden ver el amor
más allá, aún más allá
Amigo, no te quiebres, no estás solo, yo también lo he sentido
no permitas que la pena te pueda,
sostente en la alegría de lo que ha sido
eres árbol. De otros, el sostén elegido.
Respira hondo, ensancha el pecho, porque allí te deberás guardar
demasiados recuerdos escondidos
amigo, descansa un poco,
lava con lágrimas tu herida,
que la sal te cierre
la carne abierta por amor
ya sabes ,así es la vida ,
que no te quiebre el dolor
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ME PARECE MENTIRA
¿por qué queda tan poco de una vida?
apenas unas fotos ,
un casamiento,
tres nacimientos
tres despedidas.
MUERTES Y VIDAS.
tan simple como eso
los pocos éxitos,
los muchos fracasos
lavados con la misma lejía
RELÁMPAGOS DE ESCENAS
un llanto, una mañana ,
un día,
una noche, un viaje, un concierto,
un vestido, un orgasmo,
una herida.
Menstruar,
PARIR UN HIJO
Lavar los huesos,
del amor cuando niña
fogonazos apenas
ráfagas de recuerdos
apenas presentidas
¿donde está escrito?
¿dónde quedó grabado?
¿quién me puede jurar que yo he vivido
lo que indica con rabia el documento?
a veces hasta pienso,
que todo fue inventado
cuando yo me dormía
(quizás esto es un sueño
¿será mío o tendrá otro dueño?)
Y ESTOY CANSADA
con ganas de dormir
la cabeza vacía
escondiendo en la almohada
toda mi historia despedida

una gatita que no se preocupa por la vida
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pero pasaron
y me quitaron
el color de mi pelo,
el vello negro
la piel caliente
el sexo ardiente
la carne erguida
¡cuánta pena me da
tener edad!
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Acá estoy. ¿Cómo andás? Si, ya se… te he abandonado. Perdóname, no he estado recordando suficientemente lo importante que eres para mi.
Me corrijo, no es que no lo he recordado, es que no lo he tomado en cuenta.
Es que me he ocupado tanto del trabajo, de los chicos, de los viejos, de las compras, de la limpieza , de los arreglos, de los amigos, del dinero que no alcanza, de los pagos que hay que hacer, de las cosas que no se consiguen, de la política, de los buenos programas de tv, de los malos programas …de para qué pensar, de que me muero de sueño, de ¿qué tengo que hacer mañana…?
Que se yo, reconozco que me olvidé de vos, tan ocupada estuve.
Otra vez te estoy mintiendo.
No es que estuve tan ocupada, estuve muy entretenida. La cosa era no pensar en ti.
No, no es que no te quiera. Es que no sé te querer.
Yo siempre creí que cuando corría para otro te hacía feliz. Creía que si satisfacía a alguien, te daba una alegría. Pero mientras tanto seguía sin pensar en ti.
Y vos, ¡pobre!, cada vez más triste , con angustia, con ansiedad, sin nadie que te mime en lo que realmente necesitás (porque solo yo se lo que necesitás), pero estaba en otra cosa.
Perdóname, mi amor. Te prometo que voy a intentar no olvidarme más de vos.
Te prometo que voy a amarte especialmente, al menos un ratito cada día. Sin que nadie se entere. Para que nadie nos cele y lo nuestro no sea motivo de envidia y nos digan egoístas.
Te prometo recuperar de ti todo lo bello y bueno que me has dado a mí y a quienes me rodean.
Te prometo amarte porque eres quien me sostiene y me contiene, porque eres quien hace que yo sea YO con todo lo que eso representa.
Espero poder cumplir todas mis promesas, y amarte mucho…
querida alma mia,mi abandonado yo
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Hoy también, estoy profundamente triste,
los que quiero no pueden ser felices.
hoy lo negro, lo violeta, lo azulado,
hoy la sangre, la risa y el pecado
Todo es triste.
Me penetra una nube alquitranada,
la presión en mi pecho, indescriptible.
Nada puede levantarme los ojos.
Veo lo que Jesús, al morirse.
Todo es triste
Se me doblan los hombros por la carga.
Las rodillas en la tierra se me clavan
Miraré la tevé distraída,
Comeré. Me iré a la cama.
Hoy debo llorar hasta la muerte,
Y quizás amaneceré resucitada.
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Ayer vi pasar por mi ventana la muerte en un muñeco de trapo/ quince años,tal vez dieciseis/ Y el cuello quebrado/ más muerto que vivo/ las piernas, los brazos,todo descosido/ los ojos de acero,clavados al cielo/ ¿caminas ?¿te arrastras?/
pobre barrilete que vuela y colea,cada vez más bajo/
ibas y volvías ,¿qué estabas buscando?/ ¿acaso tu vida?
¿la que te fumaste un día, con paco? .
maldita ventana,que me muestra el mundo
me muestra la muerte,
y la despedida ,
la mía y la de ellos
si de algo sirviera te ofrezco mi vida
pero ni me miras
muñeco de trapo (la vida en el paco)